Hay una necesidad casi fisiológica de tomar leche, por la
costumbre familiar que desde la infancia hemos tenido del vaso de leche que
mama o la abuela nos daba y a veces nos obligaba a tomar a diario.
Ahora ya sabemos que los lácteos, con la leche a la cabeza,
nos perjudican mas que otra cosa, pero nos queda el vacío que dejaron en
nuestra memoria ancestral. Por eso las leches vegetales han triunfado en el
mercado de lo bio y natural.
Ya hemos hablado en NUTRITOPIA hace unos meses sobre las
leches vegetales, en una excelente intervención de ese gran sabio y digulgador
argentino de las medicinas naturales y la autogestión de la salud que es Néstor
Palmetti (http://nutritopia.blogspot.com.es/2013/03/lacteos-vegetales-reemplazo-eficiente.html)
, pero volvemos sobre el tema porque en mi casa es un asunto recurrente. Al ser
familia amplia y no ingerir lácteos, salvo el yogurt casero que hace mi
compañera con la leche de las cabras del vecino, nos gastamos una fortuna en
cajas y cajas de leche de avena y arroz sobre todo.








